CRISTINA HERNÁNDEZ, Family Banker de Banco Mediolanum

Cristina Hernández


Experiencia previa en banca:
25 años.

Salida de la banca tradicional:
diciembre de 2013.

Proceso de incorporación como Family Banker® de Banco Mediolanum:
1 mes (enero de 2014).

Dudas sobre su continuidad profesional. Su intención era cambiar su vida. No quería seguir en la banca tradicional.


La mayor resistencia. Cristina Hernández continúa en el sector bancario gracias a que ha cambiado la manera en la que ejerce su profesión. “Estaba harta de la banca convencional y no quería seguir haciendo cosas que no me gustó tener que hacer”, dice. Quizá por eso su proceso de incorporación a Banco Mediolanum duró tan solo 1 mes: o trabajaba de otra manera o dejaba la banca. Sin medias tintas. “Cuando me explicaron el modelo, lo vi muy claro al momento; me permitía hacer otro tipo de cosas.”

Ahora realiza un trabajo que le gusta mucho. “En la entidad en la que estaba [donde dirigía una importante sucursal en Barcelona, hoy cerrada] tuve problemas con algunos clientes. Afortunadamente ya no me ven como antes, como una directora de oficina, más o menos simpática, pero mediatizada por las campañas de productos impuestas por la entidad.” Actualmente disfruta de un margen de decisión sobre cómo llevar su cartera de clientes y cómo relacionarse con ellos, incluso para afrontar retos diferentes, con un componente social, como fondos solidarios o la participación en fundaciones relacionadas con el cambio climático.

“Ahora puedo hacer estas cosas, porque soy una empresaria.”

La segunda resistencia. “Cuando estás en puestos altos, como era mi caso, te frena que los ingresos sean variables. Además, hacer clientes no es tan fácil —explica en un alarde de realismo—. El inicio fue duro y, tras los dos años que acabo de cumplir en Banco Mediolanum, es cuando realmente estoy sacando jugo a mi trabajo y a las habilidades que creía haber perdido o no haber tenido antes, como hablar en público o las relaciones sociales. Estar metido todo el día en una oficina te aletarga”, explica.

Hoy eso queda lejos. “Si lo llego a saber habría salido en el anterior ERE, me habría apuntado a Banco Mediolanum y me habría ahorrado tres años de sufrimiento en la entidad en la que estaba. Estoy encantada, aunque muy cansada, porque trabajo mucho. Pero hago cosas que me resultan gratificantes”.

Aunque quizá una de las cosas que más valora Cristina Hernández de su nueva vida es que ha recuperado la alegría. Un compañero le comentó una cosa que acabó de convencerla: “Desde que estoy en Banco Mediolanum he vuelto a reír”. Ella da fe de ello: “A los seis meses como Family Banker®, mi hija me dijo un día: ‘Mama, hacía mucho que no te oía reír’”. Le llegó al alma.